3 mentiras que te están impidiendo aprender a cantar y tocar el ukulele

Hay personas que llevan años queriendo aprender a tocar un instrumento y cantar, pero nunca terminan de dar el primer paso.

Quizá tú seas una de ellas.

Tal vez has pensado en comprar un ukulele, comenzar a tomar clases, aprender algunas canciones o simplemente descubrir qué pasaría si finalmente te dieras la oportunidad de hacer música.

Pero siempre aparece alguna razón para posponerlo:

“Ya estoy demasiado grande.”

“Seguro necesito tener talento.”

“No tengo tiempo.”

“No tengo buen oído.”

“A estas alturas ya debería haber aprendido.”

“Primero tengo que resolver otras cosas.”

Y así pasan los meses. A veces, los años.

Lo curioso es que, después de haber acompañado a cientos de personas en el proceso de aprender a cantar y tocar el ukulele, he descubierto que muchas de esas razones terminan reduciéndose a tres ideas muy concretas.

Y lo más interesante es que ninguna de ellas es realmente lo que parece.

Hoy quiero desmentirlas contigo.

Porque si llevas tiempo pensando en empezar, quizá el problema no sea que no puedas hacerlo.

Quizá simplemente estás creyendo una historia que te está manteniendo en el mismo lugar.

Mito #1: “Ya estoy demasiado grande para aprender música”

Esta es probablemente una de las ideas más comunes que escucho.

“Ya se me pasó el momento.”

“Esto es para personas jóvenes.”

“Debí haber aprendido cuando era niño.”

“Ahora ya no tengo la capacidad para aprender.”

Y aunque puede parecer una conclusión lógica, en realidad hay un problema con ella:

confundimos tener más edad con haber perdido la capacidad de aprender.

Son cosas completamente diferentes.

Es cierto que nuestra vida cambia conforme crecemos. Tenemos responsabilidades, trabajo, compromisos, familia, pendientes y muchas otras cosas que ocupan nuestra atención.

Pero cumplir años no significa que nuestro cerebro haya decidido cerrar para siempre la puerta al aprendizaje.

De hecho, una de las cosas que más me ha llamado la atención trabajando con adultos es que muchas personas pueden volver a descubrir una capacidad que simplemente tenían tiempo sin utilizar.

El problema no es que seas mayor. Es que llevas tiempo sin empezar algo desde cero.

Piensa en esto.

Cuando somos niños, prácticamente todo es nuevo.

Aprendemos palabras, movimientos, conceptos, juegos, habilidades, reglas, formas de relacionarnos con los demás...

Estamos constantemente enfrentándonos a cosas que no sabemos hacer.

Pero llega un momento en nuestra vida en el que adquirimos suficientes habilidades para desenvolvernos en nuestro día a día.

Sabemos trabajar.

Sabemos conducir.

Sabemos utilizar una computadora o un teléfono.

Sabemos preparar determinadas cosas.

Sabemos resolver nuestros problemas cotidianos.

Y poco a poco dejamos de exponernos a situaciones en las que somos principiantes absolutos.

Por eso, cuando muchos adultos intentan aprender algo nuevo después de años, pueden tener una sensación extraña:

“Ya no aprendo como antes.”

Pero muchas veces no es que hayas perdido la capacidad de aprender.

Simplemente estás oxidado en el proceso de ser principiante.

Y eso se puede recuperar.

Lo más difícil es dar el primer paso

Algo que he visto una y otra vez es que la mayor dificultad aparece antes de comenzar.

Antes de tener el ukulele.

Antes de aprender el primer acorde.

Antes de cantar la primera canción.

Antes de equivocarte.

Antes de practicar.

Hay una especie de barrera mental que dice:

“¿Y si ya no puedo?”

Pero una vez que empiezas a acumular pequeñas victorias, ocurre algo muy diferente.

Aprendes un acorde.

Luego otro.

Descubres cómo cambiar entre ellos.

Consigues tocar una progresión.

Aprendes un rasgueo.

Consigues cantar una frase mientras tocas.

Y de pronto aquello que parecía imposible comienza a sentirse normal.

Es un efecto parecido a una bola de nieve: el aprendizaje genera más aprendizaje.

Cada pequeña conquista te demuestra que sí puedes.

Y eso hace que el siguiente paso sea mucho más fácil.

Por eso, si llevas 30, 40, 50, 60 años o más, la pregunta no debería ser:

“¿Ya estoy demasiado grande?”

Quizá la pregunta correcta sea:

“¿Cuánto tiempo más quiero esperar para descubrir qué podría aprender si comienzo ahora?”

Antes de continuar: empieza con el pie derecho

Si estás dando tus primeros pasos con el ukulele, quiero regalarte algo que puede ahorrarte muchos dolores de cabeza.

Preparé la Guía Ukulele PRO, completamente gratuita, para ayudarte a comenzar con una base correcta.

En ella encontrarás aspectos fundamentales como:

  • Cómo escoger un buen ukulele.

  • Cómo sostener correctamente el instrumento.

  • La postura adecuada.

  • La digitación.

  • La técnica de ambas manos.

  • Los errores que conviene evitar desde el principio.

Porque aprender desde cero no significa que tengas que descubrirlo todo a base de ensayo y error.

Puedes obtenerla gratuitamente desde el enlace que acompaña este artículo.

Mito #2: “Necesito tener talento para aprender”

Este es otro clásico:

“No tengo buen oído.”

“No tengo ritmo.”

“Yo no nací para la música.”

“Hay personas a las que se les da naturalmente y a mí no.”

“Seguro necesito tener talento.”

Y aquí aparece otra idea peligrosa:

creer que las personas que hacen algo bien comenzaron haciéndolo bien.

No funciona así.

Piensa en cualquier habilidad que hayas aprendido en tu vida.

¿Recuerdas cómo era la primera vez que intentaste hacerla?

Probablemente no eras especialmente bueno.

Y eso no significaba que no pudieras aprender.

Simplemente significaba que estabas empezando.

Aprender algo nuevo implica ser malo durante un tiempo

Esta quizá sea una de las ideas más importantes que puedes llevarte de este artículo:

para llegar a ser bueno en algo tienes que estar dispuesto a ser malo primero.

No existe otra manera.

La primera vez que intentes cambiar entre dos acordes probablemente será lento.

Tus dedos quizá no sepan exactamente dónde colocarse.

Puedes equivocarte de cuerda.

El ritmo puede detenerse.

Puedes olvidar la letra.

Puedes comenzar a cantar y perderte cuando tengas que tocar el siguiente acorde.

Y todo eso es normal.

No es evidencia de que “no tienes talento”.

Es evidencia de que estás aprendiendo.

El problema aparece cuando interpretamos un error como una sentencia:

“Me salió mal, por lo tanto no soy bueno para esto.”

Cuando en realidad deberíamos interpretarlo así:

“Me salió mal, por lo tanto ya sé qué necesito practicar.”

El miedo a fallar se disfraza de falta de talento

Aquí creo que existe algo todavía más profundo.

Muchas veces la frase “no tengo talento” no es realmente una descripción de nuestras capacidades.

Es una manera de protegernos del miedo a fracasar.

Porque si nunca empezamos, nunca tenemos que enfrentarnos a la posibilidad de que algo nos salga mal.

Es mucho más cómodo decir:

“Yo no tengo oído.”

que intentar cantar y descubrir que necesitamos entrenarlo.

Es más fácil decir:

“Yo no tengo ritmo.”

que practicar hasta conseguir mantener un patrón.

Es más fácil pensar:

“Eso es para gente con talento.”

que aceptar que quizá tendremos que ser principiantes durante algunas semanas o meses.

Pero aquí hay una buena noticia:

no necesitas demostrar que tienes talento antes de comenzar.

Puedes comenzar sin saber.

Puedes comenzar siendo malo.

Puedes comenzar con miedo.

Puedes comenzar con poco ritmo, poca coordinación y cero experiencia.

Porque precisamente para eso existe el proceso de aprendizaje.

El ukulele tiene una ventaja enorme para comenzar

Y aquí el ukulele tiene algo particularmente interesante.

Es un instrumento bastante noble para quien está comenzando.

No necesitas pasar años estudiando antes de poder hacer música.

Con una buena orientación puedes aprender algunos acordes básicos, combinarlos y comenzar a acompañar canciones relativamente pronto.

Y esto genera un fenómeno muy interesante.

Muchas personas llegan pensando:

“Creo que no voy a poder.”

Y después de conseguir sus primeros cambios de acordes o acompañar una canción sencilla piensan:

“Espera... ¿yo acabo de hacer esto?”

Ese momento es importantísimo.

Porque no solamente aprendiste un acorde.

Acabas de destruir una creencia.

Acabas de comprobar que aquello que pensabas que era “solo para gente con talento” también puede ser aprendido por ti.

Y cuando sucede eso, el proceso cambia completamente.

Mito #3: “No tengo tiempo, dinero o recursos”

Este es el que quizá más me sorprende.

Porque parece una razón perfectamente válida.

“Tengo demasiado trabajo.”

“No tengo tiempo.”

“No puedo gastar en esto ahora.”

“No tengo un instrumento.”

“No sé por dónde empezar.”

“No tengo acceso a un profesor.”

Y aquí quiero hacer una distinción importante.

A veces estas limitaciones sí son reales.

No quiero decir que alguien pueda simplemente sacar tres horas libres de un día que ya está completamente ocupado.

Tampoco que el dinero no importe.

Por supuesto que existen limitaciones reales de tiempo, dinero y recursos.

Pero en muchísimos casos hay algo detrás de esta explicación que vale la pena observar.

Y es esta pregunta:

¿Realmente no tienes recursos o simplemente no te has dado permiso?

Vivimos en un momento extraordinario para aprender.

Nunca habíamos tenido acceso a tanta información de manera tan sencilla.

Hay tutoriales, canciones, ejercicios, aplicaciones, videos, artículos y comunidades disponibles prácticamente desde cualquier lugar.

Incluso si estás leyendo esto, tienes acceso a una enorme cantidad de contenido gratuito para comenzar.

Y si estás aquí porque conoces mi trabajo, también sabes que tengo cientos de videos y recursos de instrucción disponibles para ayudarte a aprender.

Por supuesto, tener información no es lo mismo que tener un buen sistema de aprendizaje.

Pero elimina una de las barreras que durante mucho tiempo existieron:

“No tengo dónde aprender.”

Incluso podrías comenzar sin ukulele.

Puedes comenzar trabajando tu voz.

Puedes entrenar tu oído.

Puedes aprender sobre ritmo.

Puedes familiarizarte con canciones.

Puedes investigar qué instrumento comprar.

Puedes empezar de muchas maneras.

Entonces, si realmente quieres hacerlo, quizá la pregunta no sea:

“¿Tengo absolutamente todos los recursos necesarios?”

Sino:

“¿Cuál es el recurso mínimo que necesito para dar el siguiente paso?”

Pero aquí aparece la verdadera razón

Cuando alguien me dice:

“No tengo tiempo.”

“No tengo dinero.”

“No tengo espacio.”

“No tengo recursos.”

A veces siento que hay una pregunta más profunda detrás:

“¿Esto realmente merece que yo le dé una parte de mi tiempo?”

Y esa pregunta cambia todo.

Porque muchas personas pasan años posponiendo aquello que quieren hacer esperando que algún día aparezca el momento perfecto.

El problema es que ese momento probablemente nunca llegará.

Siempre habrá trabajo.

Siempre habrá pendientes.

Siempre habrá responsabilidades.

Siempre habrá algo más urgente.

Por eso aprender a cantar y tocar el ukulele no necesariamente requiere que tengas una vida sin obligaciones.

Quizá requiere que decidas que esto también tiene un lugar en tu vida.

Aunque sean unos minutos.

Aunque sea una canción.

Aunque sea una práctica pequeña.

Aunque sea un espacio semanal que hayas decidido reservar exclusivamente para ti.

Porque a veces el verdadero problema no es la falta de tiempo.

Es que nunca nos hemos dado permiso de utilizar una pequeña parte de ese tiempo para algo que queremos hacer simplemente porque nos hace felices.

Entonces, ¿qué te está deteniendo realmente?

Si has llegado hasta aquí y alguno de estos tres mitos te resultó demasiado familiar, no lo tomes como algo negativo.

Al contrario.

Puede ser una oportunidad para hacerte una pregunta que quizá llevas mucho tiempo evitando:

¿Qué me estoy contando para no empezar?

¿Es que ya estás demasiado grande?

Entonces pregúntate:

“¿Qué pasaría si en lugar de pensar que es demasiado tarde, decidiera que hoy es el mejor momento que tengo?”

¿Es que crees que no tienes talento?

Entonces pregúntate:

“¿Estoy esperando sentirme capaz antes de comenzar algo que justamente me hará capaz?”

¿Es que no tienes tiempo, dinero o recursos?

Entonces pregúntate:

“¿Qué pequeño espacio puedo crear para esto si realmente es importante para mí?”

Porque quizá ninguna de esas tres cosas sea el verdadero problema.

Quizá el verdadero obstáculo sea que llevas demasiado tiempo esperando sentirte preparado.

Y hay algo que he aprendido después de acompañar a tantas personas en este proceso:

casi nadie se siente completamente preparado antes de comenzar.

La confianza normalmente llega después.

Primero das el paso.

Luego aparece la primera pequeña victoria.

Después otra.

Y otra.

Y poco a poco aquello que parecía lejano comienza a formar parte de tu vida.

No necesitas empezar perfecto. Necesitas empezar.

Tal vez llevas cinco años diciendo que algún día vas a aprender.

Tal vez diez.

Tal vez lo pensaste cuando eras joven y ahora, muchos años después, todavía sigue siendo una de esas cosas que “algún día” harás.

Si es así, quiero proponerte algo.

No necesitas decidir hoy que vas a convertirte en un gran músico.

No necesitas prometerte que practicarás una hora diaria.

No necesitas comprar el instrumento más caro.

No necesitas demostrar que tienes talento.

Y definitivamente no necesitas ser más joven.

Solo necesitas dar el siguiente paso.

Puede ser conseguir un ukulele.

Puede ser aprender tu primer acorde.

Puede ser empezar a cantar.

Puede ser aprender una canción.

Puede ser buscar orientación para comenzar correctamente.

Puede ser simplemente dejar de decirte que no puedes.

Porque quizá dentro de algunos años mires hacia atrás y descubras que el verdadero punto de cambio no fue el día en que aprendiste a tocar una canción.

Fue el día en que finalmente decidiste:

“Voy a darme permiso para empezar.”

Y si alguno de estos tres mitos resonó contigo, espero que este artículo te haya ayudado a verlo desde otra perspectiva.

Porque “soy demasiado grande”, “no tengo talento” y “no tengo tiempo o recursos” son tres de las razones más comunes que escucho para no comenzar.

Pero ahora ya sabes que vale la pena cuestionarlas.

Así que la próxima vez que aparezca alguna de ellas, no la aceptes automáticamente.

Detente y pregúntate:

“¿Esto es realmente una limitación... o es una historia que me estoy contando para no dar el primer paso?”

Quizá la respuesta cambie mucho más que tu relación con el ukulele.

Quizá sea el comienzo de algo que llevas mucho tiempo queriendo hacer.

Te dejo el video de esta semana para que lo veas https://youtu.be/ZKi_-gGnpIg

Previous
Previous

Mejora tu avance con el ukulele en 11 minutos (SECUENCIA DE CLASE REAL)

Next
Next

¿Por qué el ukulele es uno de los mejores instrumentos para empezar a hacer música?